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Contenido que ayuda a mejorar tu salud dental


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15/Ene/2018

El cuidado de nuestros dientes debe ser un proceso de disciplina, normas propias sobre todo, respeto hacia nuestra salud, por lo que es necesario que sepamos muy bien cuáles son los posibles problemas que se presentarían en caso de no hacerlo, así como también las posibles soluciones en caso de afrontarlos. Y uno de estos problemas es el sarro, que se almacena de manera inmediata en la superficie de los dientes y su modelo irregular, así como en las líneas de las encías o peor incluso, en el espacio entre los dientes.

Qué es el sarro y cómo aparece

Esta sustancia de color entre amarillo y marrón, según el tiempo que permanezca en la boca, suele adherirse de manera inseparable a la superficie de nuestros dientes, así como a esa pequeña película de protección que está a simple contacto, penetrando de a poco hasta llegar al hueso y destruirlo.
De naturaleza calcárea, el sarro aparece en nuestros dientes producto en primer lugar de una higiene bucal pésima, ya que de tener costumbres constantes de cepillado y uso de hilo dental, esta no haría acto de aparición, así como tampoco causaría daño en nuestra boca de manera constante y molesta.

Por otra parte, la acumulación de comida (también por mala higiene) y el consumo de bebidas como el té o el café, así como el tabaco, van acumulando bacterias en las ranuras de nuestros dientes hasta darle paso a esta molesta sustancia que tiene como objetivo destruir el diente por completo y de no prestarle atención, puede dañar por completo nuestra dentadura y gran parte de la boca en sí misma, causando enfermedades complicadas y molestas.

En caso de su intensidad y color, se puede dividir como sarro supragingival (amarillo) y se ubica encima de la encía, a tiempo de removerlo con facilidad, o subgingival (marrón), que sucede cuando se almacena debajo de la línea de la encía y en este caso, sólo un dentista tiene las herramientas y conocimiento para retirarlo.

¿Cómo lo quitan los dentistas?

Tartrectomía: los dentistas suelen usar una cureta (instrumento de dos puntas en formas de garfios), con los que pueden llegar hasta donde se encuentra el sarro y removerlo de manera definitiva, así como liberar la encía y diente de los dolores, mal olor y molestias causadas por la presión que pueden llegar a ejercer estos cúmulos de sarro.

En caso de hacerlo de manera mecánica, la manera para realizarla es por medio de cavitadores, dispositivos ultrasónicos que ingresan al mismo lugar donde se encuentra el sarro, pero en lugar de mover con presión la herramienta, esta comienza a vibrar para despegar el sarro.

Este tratamiento no blanquea, simplemente remueve el sarro y al finalizar pasa cepillos o brochas para eliminar algunas manchas mínimas en la placa dental.

Limpiezas: un poco menos invasivo este proceso pero también, menos efectivo. En muchos casos el sarro no ha ingresado debajo de la encía y no hace falta llevar a cabo la invasión debajo del diente, por lo que puede ser efectivo el hecho de aplicar los fluidos y productos para la limpieza dental y con ellos, eliminar el sarro presente en el diente.

Sin importar el proceso que se lleve a cabo, es fundamental recordar que esta bacteria aparece producto de la baja o nula limpieza bucal e higiene dental, por lo que los alimentos se acumulan de manera frecuente y comienzan a almacenar bacterias que destruyen tus dientes.

Tal como dejar comida fuera de la nevera mucho tiempo, estos residuos se pudren y causan este tipo de procesos de descomposición y daño en la placa dental y con ello, atentan contra tu salud de manera directa, así como de forma estética te resta algunos puntos.


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09/Ene/2018

La higiene en general es un proceso que conlleva dos partes, una en la que interviene tu disciplina y amor propio para mantenerte aseado y pulcro, y otra en la que intervienen factores externos y/o profesionales, como el agua, jabón, champú, doctores especialistas en diversas áreas y un sinfín de procesos a considerar y otros a evitar.

Con la higiene específicamente oral sucede lo mismo. Por una parte debes estar al tanto de cada prevención posible y con ella está el cepillo, el hilo dental, los enjuagues bucales y muchas otras cosas que intervienen. De igual manera los dentistas, que cada cierto tiempo deben estar en tu vida para prevenir enfermedades orales y dentales.

Este tipo de costumbres, en el ámbito dental, se conoce como Profilaxis dental, que en cuanto a letras es un derivado del griego prophylaxis, significando prevención, precaución o prevenir, según se adapte a la oración. Pero en términos médicos, se ubica en cada visita profesional que realizas a distintos estudiados del área correspondiente, en este caso, los dentistas.

Hablar de profilaxis dental no es más que enfatizar en el tema del cuidado constante de la higiene oral, sin embargo, no sólo en un sentido individual sino también profesional o colectivo.

¿Cómo se lleva a cabo?

Para poder establecer una profilaxis o prevención dental adecuada, es necesario considerar las siguientes prácticas:

Cepillado diario: cada día y después de cada comida debes cepillar tus dientes de manera adecuada, según te indica tu dentista de confianza u otro profesional al que visites eventualmente. Con esto, evitarás la acumulación masiva de residuos en los conductos orales, así como en las cavidades ubicadas entre los dientes y las que se encuentran entre el diente y la encía.

Limpieza dental: aunque te cepilles de manera perfecta, ningún cepillo llegará al fondo de cada diente o encía, por lo que es probable que en cada oportunidad que tengas de acudir al dentista, una limpieza oral sea necesaria para eliminar residuos y algo de sarro que contengas allí.

Hilo dental: una de las prácticas más recomendadas entre los dentistas, ya que si bien el cepillo limpia bien si lo usas de manera adecuada, también es cierto que hay pequeñas partículas inalcanzables por sus cerdas, por lo que debes aplicar hilo entre tus dientes para sacarlas.

Visitas al dentista: para evitar que los males sean mayores al momento de enfrentar cualquier suciedad, daño o factor contaminante en tu dentadura, es necesario que acudas de manera periódica a un dentista al menos 2 o 3 veces por año, para una revisión rutinaria y además, cada cierto tiempo, una limpieza dental profesional. De esta manera, por medio de herramientas propias de un dentista, tendrás la posibilidad de tener limpios de manera adecuada tus dientes y con esto, evitarás enfermedades graves o males mayores.

Enjuagues bucales: aunque no es más que hacer gárgaras y pasear el enjuague por la boca, esto ayuda a terminar el proceso del cepillo y el hilo dental, para que además tu aliento se conserve fresco y tus dientes sanos. Si bien no es el más efectivo, sí puede sacarte de aprietos y determinadas situaciones complicadas en las que deberías acudir de manera obligatoria a un médico.

En resumidas cuentas, la profilaxis dental no es más que tomar las medidas preventivas adecuadas para evitar enfermedades y contaminaciones bucales, pero no sólo por un tema de higiene, sino también médico, por lo que tendrás a tu alcance a oportunidad de un aliento fresco, dientes sanos, encías sanas y además, reducirás la posibilidad de enfermedades como la gingivitis, así como las cardíacas que pueden ocasionarse por un descuido dental. Una relación ganar-ganar en la que los dentistas sólo tendrás que limpiar y tú podrás escapar de ese molesto taladro y dolorosa anestesia inyectada.


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09/Ene/2018

El crecimiento es la etapa más importante del ser humano, donde se alojan cada uno de los detalles genéticos, cerebrales y motores de nuestro cuerpo y por ende, es la etapa que puede marcar de manera directa el futuro y nuestro óptimo desarrollo en pro de cada una de las metas que tengamos propuestas.

En este proceso, cada parte de nuestro cuerpo se desarrolla de manera individual en armonía colectiva, es decir, mientras nuestras extremidades crecen, nuestro tronco también y cada órgano hace lo propio. Claro está, siempre con el cuidado y cumplimiento de “normas” adecuado.

Dentro del desarrollo, existe una parte de nuestro cuerpo muy importante tanto al inicio, como para el resto de nuestras vidas y depende de manera directa el cuidado que se le dé desde la infancia. Hablamos de la dentadura, esa pequeña máquina o teclas de piano que llevamos en nuestra boca, la misma que debemos cuidar con mucho detalle para evitar cualquier tipo de infección o enfermedad.

Para el crecimiento óptimo de este agregado del cuerpo, es importante conocer cuál es su proceso desde temprana edad y surge de esta manera.

Dentición primaria

En esta etapa de desarrollo también conocida como caduca, el total de dientes es de veinte, divididos en ocho incisivos, ocho molares y cuatro caninos, distribuidos a lo largo y ancho de la parte interna de nuestra boca, tanto en la parte superior como inferior. Es la etapa de conocer los que son los dientes y cuál es su proceso e importancia en nuestro cuerpo, por lo que es importante prestar atención y manejar información correcta, así como velar para que nuestros pequeños cumplan cada uno de los pasos.

Esta dentadura es conocida como “dentadura de leche”, por su formación principalmente por lactancia, de donde provienen los minerales que se convertirán en estas placas para masticar.

Dentición permanente

A lo largo del crecimiento, los dientes de leche comienzan a caer producto de nuestro cambio de alimentación, donde otro tipo de consumo da paso a los dientes finales o definitivos de nuestra boca, por lo que a partir de los 6-7 años de edad, es común ver a los pequeños con dientes flojos que comienzan a mudar para dar paso a los nuevos, formados más fuertes y resistentes.

En esta etapa, un total de 28 dientes aparecen en nuestra boca, divididos en 8 incisivos, 8 molares, 4 caninos y 8 premolares, que dan paso a una etapa de mayor libertad al momento de consumir alimentos de mayor rigidez y dificultad al masticar.

Este proceso de cambio se extiende hasta los 13-15 años, donde en algunos casos, pueden surgir 4 molares adicionales que son conocidos como las muelas del juicio, ubicados al final de cada espacio dental (superior e inferior). Estos últimos comúnmente son retirados ya que pueden generar que los demás dientes se muevan de su lugar y deformen la dentadura completa, así como causar intensos dolores y en algunos casos, fiebre durante su aparición.

Estos dientes permanentes son los más importantes son lugar a dudas, ya que los mismos nos acompañarán por el resto de nuestras vidas y factores como las caries pueden deteriorarlos y causar su pérdida definitiva, debido a que no saldrán otros en su lugar.

Además del cuidado necesario por un factor estético, también es cierto que la dentadura debe ser manejada con tacto debido a que por medio de la misma es posible sufrir patologías cardíacas incluso, por lo que (más delante de la edad infantil y adolescente), infartos o insuficiencias cardíacas son probables con el indebido cuidado.

Entre las recomendaciones, el cepillado frecuente, asistencia al odontólogo periódicamente y uso de hilo dental después de cepillarse, son de las más comunes para el sano cuidado dental.


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09/Ene/2018

El cuidado dental es una de las normas de higiene que vienen bajo nuestro brazo al nacer, de las primeras que nos dan en el colegio y con esto, casi un instinto cada mañana y cada noche, así como después de cada comida, sentir la necesidad de limpiar nuestra boca con crema dental e hilo dental.

Pero para una buena higiene, es bueno conocer cada uno de nuestros detalles bucales para que sepamos muy bien desde dónde atacar cada problema, siendo la edad adulta la más complicada al contar con una dentadura definitiva que no corre con la misma suerte de nuestra infancia, donde luego de unos años pasamos a mudar nuestros dientes y disfrutar de unos nuevos. Pero primero, conozcamos mejor nuestra boca:

La dentadura adulta consta de entre 28 a 32 dientes, que se dividen en 4 caninos, 8 premolares, 8 incisivos y 8 molares, siendo estos últimos donde existe la variación, ya que al finalizar el desarrollo de nuestro cuerpo, entre los 13 y 16 años de edad según sea el caso, pueden aparecer 4 molares adicionales para un total de 12, siendo estos conocidos como muelas de juicio, que se ubican al final de la dentadura tanto superior como inferior.

En algunos casos, de hecho la mayoría, estos 4 molares aparecen a partir de los 20 años de edad. Estos dientes suelen ser retirados de nuestra dentadura debido a que los mismos pueden ocasionar dolores muy fuertes, fiebre durante el proceso de aparición y además, corres el riesgo de deformar tu dentadura con el paso del tiempo, así como heridas en las encías en la zona mencionada.

Estos dientes en total son los últimos con los que contarás, así que es importante que en primer lugar, los cuides con mucho celo y detalle, cepillarlos después de cada comida, al levantarte y al acostarte, así como mantener enjuagada tu boca de manera frecuente, evitar exceso de café y sustancias con azúcar que los manchen y sobre todo, vicios como el tabaco que los deteriora de manera frecuente.

Riesgos que corren tus dientes según los años

A medida que avanza el calendario en tu cuerpo, las células van debilitándose y con esto, un proceso degenerativo comienza en cada parte de tu organismo y los dientes no escapan a ello, por lo que debes someterte a cuidados estrictos y especiales para cada detalle.

Cuida el calcio de tus dientes

Es importante que el Calcio forme parte de tu dieta diaria, sin excesos, para que tus dientes, huesos al fin, se mantengan sanos y estables en su lugar, evitando que se caigan, debiliten o decoloren. El hecho de que a las personas de tercera edad se le caigan los dientes no forma parte de una casualidad, sino de un hecho natural del cuerpo ¡Cuídalos!

La comida influye

La alimentación genera los minerales que a la postre serán dientes, por lo que es necesario que mantengas tu cuerpo bien alimentado y sano, para enfrentar cada uno de los dientes firmes y en buen estado. Además, las caries y el sarro pueden ser generadas precisamente por malos hábitos al comer

Cuidado con el tabaco

Este vicio además de pintar de amarillo tus dientes, también los debilita y además, puede ocasionar cáncer de pulmón y de boca, así que es necesario tomar conciencia en el caso y evitar a toda costa que se prolifere la nicotina en tu dentadura ¡No fumes!

La higiene es clave

Aunque es inevitable el proceso de involución en el organismo, también es cierto que podemos ralentizarlo y hacer más llevadera nuestra vida, así como mejorar su calidad, por eso es importante que generes buenos hábitos de higiene bucal con cepillados constantes y además, visitas frecuentes a los dentistas, que a fin de cuentas, es el experto en la materia dental ¡Cepíllate!






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