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Contenido que ayuda a mejorar tu salud dental


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24/Feb/2018

Nuestra dentadura es una de las primeras impresiones al momento de hablar con alguien, presentarnos, reírnos y cualquier actividad que necesite presencia física, por lo que es necesario mantenerla limpia y estable en todo momento, así como presentable.

Pero para poder cuidar algo, debemos primero entender cómo funciona, qué contiene y cómo está conformado de manera completa, por lo que es necesario, en el caso de la dentadura, estar cerca de cada detalle que lleven nuestros dientes, su color y sus partes y aquí, te lo explicamos.

Así se dividen los dientes

Corona: se trata de la punta del diente o el borde superior del mismo, que puede ser irregular, plano o puntiagudo según sea el caso. En el caso de los dientes frontales (superiores e inferiores), tienen una corona plana para poder sujetar con fuerza y de ser necesario, cortar o ablandar lo que masticamos, como es el caso de las carnes. Seguimos a los caninos y en ellos vemos como la corona es afilada, ideal para perforar y hacer cortes aún más efectivos en los alimentos y en general, lo que mordemos.

Por último, las molares, que como su nombre indica, cumplen la función de moler y por eso tienen una corona o superficie irregular que al unirse tanto superiores como inferiores, aplastan y trituran cada bocado que ingerimos.

Borde: es el límite que une la encía con el diente, el lugar donde la placa y el sarro se almacenan y comienzan a causar los estragos que a la postre, generan la gingivitis y diversas patologías de este lugar. Para evitarlo, debes mantener la higiene constante con hilo dental y un buen cepillado constante cada día.

Raíz: abarcando dos tercios del diente, es la base literal del mismo y quien ofrece el equilibrio e inamovilidad. Desde aquí, el diente se nutre de los minerales del cuerpo y se mantiene en su lugar de manera firme y rígida.

Esmalte: una pequeña capa o película que recubre el diente y lo protege. Generalmente es la parte más dura de cada uno de los dientes y con el tiempo y el descuido, puede llegar a deteriorarse y permitir que las caries hagan de las suyas en nuestra dentadura.

Dentina: justo lo que divide al esmalte del diente, es el lugar en el que las caries comienzan a nutrirse de los minerales de tu dentadura y pueden lograr incluso pudrir cada uno, por lo que debes tener mucho cuidado con los alimentos y el cepillado rutinario para no llegar a puntos extremos.

Pulpa: cuando comienzas a sentir dolor justo dentro del diente porque la caries llegó hasta el medio, está tocando la pulpa. Esta zona no es más que todo el tejido blando que se ubica justo en el centro de cada diente, donde se alojan los conductos nerviosos y los vasos sanguíneos que conectan nuestra dentadura con el resto del cuerpo. En este lugar, es donde las infecciones pueden llegar a viajar hasta zonas sensibles como el corazón y causar estragos, patologías graves y deficiencias a largo plazo.

En cada una de las partes mencionadas, es importante la buena higiene y con ella, el mantenimiento preventivo y frecuente con especialistas en la materia, como los dentistas en Lima.

Por otra parte, la alimentación también juega un papel importante, ya que de mantener el cuerpo con la cantidad de hierro, calcio y minerales necesarios, cada una de las características de nuestra dentadura estará fortalecida. Además, es necesario incluir buenos hábitos que eviten a toda costa vicios como el tabaco y el alcohol, causantes de la pérdida y daño del esmalte de los dientes.


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24/Feb/2018

La dentadura es un tema complejo que no sólo lleva procesos de higiene como el cepillado o la visita al consultorio dental en Lima, además tiene consigo una carga de importantes cosas que están encabezadas por la estética y la posibilidad de cambiar por completo la primera impresión de cada individuo, por lo que realmente, nuestros dientes y sonrisa suelen ser una carta de presentación más importantes que la propia personalidad o apariencia.

Por este tipo de detalles, tratamientos como la ortodoncia surgen en el mundo médico, para satisfacer las necesidades estéticas de cada paciente, así como para solucionar problemas de salud presentes en la cavidad oral, un detalle que a priori, no parece tan grave ya que son casos muy puntuales y extremos.

¿Cuándo necesitamos ortodoncia?

Cuando nuestros dientes tienden a torcer su posición o incluso, salir de su sitio habitual, es necesario aplicar ciertos procesos a los mismos y el más efectivo es la ortodoncia, que según la gravedad del asunto, puede llevarse a cabo con simples brackets o en un caso más extremo, complejos aparatajes que incluso sobre salen de la boca.

La torcedura o apiñamiento en los dientes es generalmente causada por chupar dedo, golpes fuertes, deformación maxilar de nacimiento o, uno de los más tratados, movimiento de los dientes en etapas finales del desarrollo en los que las muelas del juicio pueden perjudicar la orientación de nuestra dentadura

¿Me quito las muelas del juicio?

Puede que sí sea positivo, como también puede no serlo. Muchas veces estas muelas no causan más que dolor y maltrato en nuestras encías y demás dientes, por lo que acudir desde el comienzo al dentista es una buena opción, sin embargo, pueden ser un comodín o salvación en caso de que alguna de tus otras muelas fallen a lo largo de tu vida.

¿Cómo pueden ayudarme en el dentista?

Aunque la ortodoncia es aplicada y conocida como un método para enderezar o reubicar los dientes frontales y caninos, lo cierto es que se sujetan de las muelas como punto final para tomarlas de guía en la mordida, al ser dientes que muy extrañamente se desvían.

Tomando esto en cuenta, las muelas tienen una importancia más allá de triturar la comida y las del juicio, molestas o no, son muelas, así que también son importantes. Por lo tanto, en caso de que alguna de tus muelas tradicionales se dañe o debas retirarla por cualquier motivo, es importante que sepas que su lugar puede ser tomado por la muela de juicio del mismo lugar en el que retiraste la anterior.

Allí es cuando la ortodoncia se aplica en una muela. Al sujetar a la muela final los brackets (o cualquier otro mecanismo aplicado), la muela de juicio comenzará a rodarse hacia adelante poco a poco hasta tomar el espacio vacío que dejó la muela dañada o retirada, así que incluso en temas de estética, es una ventaja importante y considerable.

Por otra parte, tienes una gran ventaja al tomar esta decisión, ya que más allá de la corona de la muela de juicio en cuestión, tienes un diente prácticamente virgen en toda su composición, así que sin mayor inversión que la tolerancia al dolor y molestia del proceso, tendrás básicamente un diente nuevo y además, natural, sin necesidad de tornillos o invasiones en tu cavidad oral.

Aunque la solución inmediata (y también efectiva) es insertar un implante dental para llenar un hueco, también es cierto que los procesos dentales que duran un tiempo, también ofrecen resultados más longevos, así que en lugar de aplicar una prótesis que seguramente tendrás que cambiar en unos años, es mejor usar las muelas “de repuesto” que la naturaleza te otorgó y con ellas mantener la composición estética de tu boca.


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24/Feb/2018

El proceso de higiene dental siempre tendrá sus pro y sus contras, sus teorías acertadas y otras no tanto, pero lo cierto es que este hábito debe ser frecuente y por ende, parte de la rutina diaria, tan normal y necesario como comer, porque de hecho, hazlo después de comer, así que no lo olvies.
Pero entre las cosas que destacan en la higiene bucal, está el cepillado de los dientes, que tiene que ser siempre cuidadoso y con mucho detalle, con el tiempo adecuado y el ritmo ideal para no dañar tu esmalte, encías ni nada de lo que forma parte de tu boca.

Para esta actividad, muchas son las opciones, cepillos tradicionales, mangos flexibles, ergonómicos, con relieve para no resbalarse, cerdas de distintos materiales, trozos de goma con formas especiales para llegar a sitios determinados de una manera determinada, incluso, cepillos eléctricos para agilizar el proceso diario.

Justo mencionando el cepillo eléctrico, toma en consideración diversas cosas al momento de elegirlo y por eso, te dejamos una lista de ventajas para los cepillos convencionales y otra para los eléctricos, para que sepas exactamente cuál es la mejor opción que tienes.

Ventajas para cepillos convencionales

1- Son más económicos y se recomienda cambiarlo cada tres meses por otro, igualmente económico.
2- Puedes lavarlo libremente luego de cada cepillado, incluso con agua caliente.
3- Filamentos adaptados a distintos tipos de boca y distintas necesidades, por lo que podrás elegir el que necesitas en el momento que lo necesites con mayor libertad.
4- La parte trasera del cepillo convencional tiende a traer una almohadilla especial para limpiar tu lengua, por lo que puedes tener a la mano varias funciones a la vez.
5- Su agarre es cómodo y sin miedo a que se moje, cosa que no sucede con los cepillos eléctricos.
6- Puedes modificar la manera en la que te cepilles dependiendo del esmalte que poseas, así como también graduar la fuerza que utilizas al frotarlo contra el diente.
7- A los lados posee pedazos de goma que funcionan como estimulantes a las encías, dando masajes al mismo tiempo que ofrecen limpieza en dicha zona.
8- Cabezales que se inclinan para facilitar el alcance a determinados sitios de la boca.

Ventajas para cepillos eléctricos

Lo primero es que existen cepillos eléctricos recargables y otros a batería, por lo que dependiendo del modelo, algunas aplican y otras no.

1- Nunca cambias el cepillo, con sólo comprar un par de baterías nuevas ya tendrás en tus manos tecnología de punta para cepillarte y limpiar bien tus dientes.
2- Su movimiento en forma de círculos u oscilante, ofrece mayor limpieza según los expertos, al tiempo que facilitan el cuidado del esmalte.
3- Puedes cambiar los cabezales para adaptarlos a tu boca de manera más sencilla y en algunas ocasiones, necesaria.
4- Poseen temporizadores para que no excedas el tiempo y sobre todo, no te cepilles menos minutos de lo recomendado.
5- Sensor de presión para que no apliques demasiada fuerza al cepillar, aun cuando sientas que lo haces suave, puede que estés dañando el esmalte de tu dentadura.
6- Además de los filamentos y ventajas ya conocidas, sus vibraciones permiten un nuevo movimiento adaptado siempre la cabeza, por lo que tendrás incluso un servicio extra.
Sin importar cuál elijas, toma en cuenta que en efecto, debes llevar a cabo este proceso para evitar que tu dentadura colapse o comience a dañarse de manera progresiva, por lo que finalmente, en lugar de cepillarte con normalidad, se recomienda ir a tu dentista en Lima por algún tratamiento más costoso.
Por último, ambos casos permiten el uso de pasta dental de igual manera, por lo que no tendrás que comprar productos especiales para llevar a cabo este proceso.


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24/Feb/2018

La alimentación siempre formará parte de nuestros hábitos rutinarios, por lo que de manera automática, es necesario elegir de manera correcta cada uno de los platos que llevamos a nuestra boca y a la postre, a nuestros estómagos.

Pero no sólo el estómago es afectado de manera directa, también cada parte de nuestro organismo tiene su función y porción de cada una de nuestras acciones, por lo que el hecho de alimentarnos bien o mal, influye en qué tanto pueda desarrollarse o no nuestro cuerpo.

Entre estos sectores que se ven directamente relacionados con la alimentación, los dientes están entre los primeros de la lista, ya que su color, formación, crecimiento y dureza, son algunos de los factores que dependen de la alimentación que llevamos a cabo. Para explicar mejor el tema, te dejamos una lista de alimentos buenos y alimentos para la salud de nuestros dientes.

Alimentos beneficiosos.

Entre el grupo que tenemos para alimentarnos bien y al mismo tiempo fortalecer nuestros dientes, están las verduras, entre las que destacan las zanahorias y el apio, que por sus propiedades, ayudan con la limpieza frecuente en la placa dental, así como a remover cada resto de comida que quede pegado a los mismos.

Junto a las verduras, se ubican las frutas, como es el caso de la manzana, que también permite alejar las bacterias de la placa dental y a retirar los restos de comida que quedan pegados en los dientes, igual que aquellos que se alojan entre los dientes.

El té verde es otro de los insumos que pueden beneficiar tus dientes al momento de ingerirlo, por lo que no es necesario que borres de tu lista de compras todo tipo de té. Al igual que verduras y frutas, permite que las encías permanezcan limpias de manera constante y no se alojen las bacterias.

Productos lácteos tales como la leche, el queso y derivados en general de este rubro, hacen que se fortalezcan los dientes, por lo que su ingesta, además de una o dos copas de vino tinto, permiten que las bacterias sean atacadas de manera directa cada día.

Chicles sin azúcar, son perfectos para darle actividad a nuestra dentadura. Más allá de ser una golosina, en caso de verificar que en efecto este alimento NO disponga de azúcar, puede ser muy útil al ofrecer la posibilidad de generar saliva en grandes cantidades, acto que ofrece combatir de frente las enfermedades o en este caso, posibles enfermedades que normalmente nacen entre los dientes y generan bacterias en todo el aparato dental que tenemos en nuestra boca.

Alimentos perjudiciales

Las bebidas gaseosas al ser altas en azúcar, generan un gran grupo de cúmulos y grumos en los dientes que sólo causan la aparición de bacterias así como su permanencia, ya que se alimentan desde ahí y se alojan en las ranuras interdentales.

Dulces, caramelos y frituras en bolsa como las papas fritas, suelen ser muy pegajosas y además contienen un alto nivel de almidón, mortal para toda la composición del diente y sus partes, por lo tanto, es importante no consumir en exceso este tipo de comidas.

Café, al igual que las gaseosas, atacan de manera directa la placa, pero en lugar de sólo generar corrosión o alojamiento de bacterias, esta bebida también da paso al sarro, así como manchas muy prolongadas y notables en nuestros dientes.

Es importante que sepas que el hecho de consumir muchas cosas de las buenas, no solventará ningún tipo de problema físico, sin embargo, sí te ayudará a mantener la vitalidad y con esto, tener un cuidado adecuado de tus dientes sin depender únicamente del cepillado, la pasta dental, el enjuague y el hilo de dientes de manera constante.


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24/Feb/2018

Cada vez que nos dicen que debemos ir al dentista, al menos cuando nos recuerdan esto, nuestro cuerpo puede hasta erizarse con sólo recordar el sonido del taladro, el dolor de cada inyección o el sabor de la anestesia, sin contar las horas o días que debemos modificar nuestra dieta y costumbre alimenticia natural.

Este tipo de problemas suelen suceder cuando nos descuidamos y de ser un poco más meticulosos y perfeccionistas con nuestra dentadura, sin duda tendríamos sólo visitas de rutina a la clinica dental y con esto, una que otra limpieza bucal nada más. Por eso es tan importante acudir cada día a nuestra cita con el cepillo e hilo dental, el enjuague bucal y cada detalle que permite que cuidemos nuestros dientes.

Cuando nos descuidamos, aparecen determinadas manchas en los dientes, producto de vicios como el tabaco y el café, así como la mala higiene constante, permitiendo que las bacterias y las caries hagan una fiesta eterna en nuestra boca y tiñan la placa dental. Las manchas son las siguientes:

Superficiales: las más comunes y puedes identificarlas por su tonalidad marrón. Estas manchas aparecen como resultado de verduras o vegetales con colores muy intensos, café, tabaco, té y una higiene bucal deficiente.

Depósitos blandos: aparecen en las líneas de las encías y son producto de cepillarse pocas veces o hacerlo mal, así como de pocas o ninguna visita al dentista para las limpiezas tradicionales.

Intrínsecas: estas son las más complicadas y aparecen por patologías externas a nuestras costumbres, exceso de medicamentos (o en su defecto uno muy fuerte) y deficiencias dentales desde el nacimiento.

Sin embargo esto no es el fin de tu dentadura y podrás recuperar esa gran sonrisa para las fotos y tu futuro. Parte del trabajo de los dentistas es preservar la estética bucal y en este caso, además de la salud, la estética también forma parte del juego, por lo que atento a las siguientes opciones.

Tratamientos de dentistas para quitar manchas

Limpieza dental: es la más común. Con un proceso de limpieza profunda y muy enfática en la superficie dental, este procedimiento permite recuperar el color de los dientes, limpiar la parte trasera de los mismos y además eliminar impurezas presentes entre los dientes y en las encías.

Blanqueamiento: aunque no elimina las manchas más oscuras, este tratamiento permite deshacerse de las más visibles y comunes en tu sonrisa. Sin embargo, es sólo intensificar el color de tus dientes, mientras que la limpieza no es del todo profunda.

Carillas: una pequeña y fina placa que cubre tus dientes en la parte eterna, se encarga de eliminar manchas y problemas de suciedad en los mismos, por lo que tu sonrisa será radiante de nuevo.

Curetaje dental: aunque se centra en el sarro y en eliminar la gingivitis, también remueve gran parte del sucio presente en tu dentadura, así como liberar los espacios entre dientes para que tu aliento, color de dientes y salud bucal estén cerca de la plenitud.

Raspado y alisado radicular: el sarro no solo se ubica en las encías, ya que también puede estar en la superficie de los dientes y es ahí donde entra este proceso. Para eliminar esas manchas que cubren la cima de tus dientes, se aplican raspados leves sobre los mismos para remover la suciedad y agentes externos que generan estas manchas.

Aunque cada proceso ofrece soluciones casi inmediatas, es necesario recordar que los dentistas no son magos ni mucho menos, por lo que más allá de pagar un proceso costoso o económico en una clínica profesional, debes tener buenas costumbres bucales y entre ellas, una higiene religiosa y estricta, mantener la disciplina en tus dientes y su cuidado te permitirá sólo acudir de manera rutinaria y escuchar “Muy bien, estás haciendo un buen trabajo, sigue así”.


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24/Feb/2018

El cuidado de nuestros dientes debe ser un proceso de disciplina, normas propias sobre todo, respeto hacia nuestra salud, por lo que es necesario que sepamos muy bien cuáles son los posibles problemas que se presentarían en caso de no hacerlo, así como también las posibles soluciones en caso de afrontarlos. Y uno de estos problemas es el sarro, que se almacena de manera inmediata en la superficie de los dientes y su modelo irregular, así como en las líneas de las encías o peor incluso, en el espacio entre los dientes.

Qué es el sarro y cómo aparece

Esta sustancia de color entre amarillo y marrón, según el tiempo que permanezca en la boca, suele adherirse de manera inseparable a la superficie de nuestros dientes, así como a esa pequeña película de protección que está a simple contacto, penetrando de a poco hasta llegar al hueso y destruirlo.
De naturaleza calcárea, el sarro aparece en nuestros dientes producto en primer lugar de una higiene bucal pésima, ya que de tener costumbres constantes de cepillado y uso de hilo dental, esta no haría acto de aparición, así como tampoco causaría daño en nuestra boca de manera constante y molesta.

Por otra parte, la acumulación de comida (también por mala higiene) y el consumo de bebidas como el té o el café, así como el tabaco, van acumulando bacterias en las ranuras de nuestros dientes hasta darle paso a esta molesta sustancia que tiene como objetivo destruir el diente por completo y de no prestarle atención, puede dañar por completo nuestra dentadura y gran parte de la boca en sí misma, causando enfermedades complicadas y molestas.

En caso de su intensidad y color, se puede dividir como sarro supragingival (amarillo) y se ubica encima de la encía, a tiempo de removerlo con facilidad, o subgingival (marrón), que sucede cuando se almacena debajo de la línea de la encía y en este caso, sólo un dentista tiene las herramientas y conocimiento para retirarlo.

¿Cómo lo quitan los dentistas?

Tartrectomía: los dentistas suelen usar una cureta (instrumento de dos puntas en formas de garfios), con los que pueden llegar hasta donde se encuentra el sarro y removerlo de manera definitiva, así como liberar la encía y diente de los dolores, mal olor y molestias causadas por la presión que pueden llegar a ejercer estos cúmulos de sarro.

En caso de hacerlo de manera mecánica, la manera para realizarla es por medio de cavitadores, dispositivos ultrasónicos que ingresan al mismo lugar donde se encuentra el sarro, pero en lugar de mover con presión la herramienta, esta comienza a vibrar para despegar el sarro.

Este tratamiento no blanquea, simplemente remueve el sarro y al finalizar pasa cepillos o brochas para eliminar algunas manchas mínimas en la placa dental.

Limpiezas: un poco menos invasivo este proceso pero también, menos efectivo. En muchos casos el sarro no ha ingresado debajo de la encía y no hace falta llevar a cabo la invasión debajo del diente, por lo que puede ser efectivo el hecho de aplicar los fluidos y productos para la limpieza dental y con ellos, eliminar el sarro presente en el diente.

Sin importar el proceso que se lleve a cabo, es fundamental recordar que esta bacteria aparece producto de la baja o nula limpieza bucal e higiene dental, por lo que los alimentos se acumulan de manera frecuente y comienzan a almacenar bacterias que destruyen tus dientes.

Tal como dejar comida fuera de la nevera mucho tiempo, estos residuos se pudren y causan este tipo de procesos de descomposición y daño en la placa dental y con ello, atentan contra tu salud de manera directa, así como de forma estética te resta algunos puntos.


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24/Feb/2018

La higiene en general es un proceso que conlleva dos partes, una en la que interviene tu disciplina y amor propio para mantenerte aseado y pulcro, y otra en la que intervienen factores externos y/o profesionales, como el agua, jabón, champú, doctores especialistas en diversas áreas y un sinfín de procesos a considerar y otros a evitar.

Con la higiene específicamente oral sucede lo mismo. Por una parte debes estar al tanto de cada prevención posible y con ella está el cepillo, el hilo dental, los enjuagues bucales y muchas otras cosas que intervienen. De igual manera los dentistas, que cada cierto tiempo deben estar en tu vida para prevenir enfermedades orales y dentales.

Este tipo de costumbres, en el ámbito dental, se conoce como Profilaxis dental, que en cuanto a letras es un derivado del griego prophylaxis, significando prevención, precaución o prevenir, según se adapte a la oración. Pero en términos médicos, se ubica en cada visita profesional que realizas a distintos estudiados del área correspondiente, en este caso, los dentistas.

Hablar de profilaxis dental no es más que enfatizar en el tema del cuidado constante de la higiene oral, sin embargo, no sólo en un sentido individual sino también profesional o colectivo.

¿Cómo se lleva a cabo?

Para poder establecer una profilaxis o prevención dental adecuada, es necesario considerar las siguientes prácticas:

Cepillado diario: cada día y después de cada comida debes cepillar tus dientes de manera adecuada, según te indica tu dentista de confianza u otro profesional al que visites eventualmente. Con esto, evitarás la acumulación masiva de residuos en los conductos orales, así como en las cavidades ubicadas entre los dientes y las que se encuentran entre el diente y la encía.

Limpieza dental: aunque te cepilles de manera perfecta, ningún cepillo llegará al fondo de cada diente o encía, por lo que es probable que en cada oportunidad que tengas de acudir al dentista, una limpieza oral sea necesaria para eliminar residuos y algo de sarro que contengas allí.

Hilo dental: una de las prácticas más recomendadas entre los dentistas, ya que si bien el cepillo limpia bien si lo usas de manera adecuada, también es cierto que hay pequeñas partículas inalcanzables por sus cerdas, por lo que debes aplicar hilo entre tus dientes para sacarlas.

Visitas al dentista: para evitar que los males sean mayores al momento de enfrentar cualquier suciedad, daño o factor contaminante en tu dentadura, es necesario que acudas de manera periódica a un dentista al menos 2 o 3 veces por año, para una revisión rutinaria y además, cada cierto tiempo, una limpieza dental profesional. De esta manera, por medio de herramientas propias de un dentista, tendrás la posibilidad de tener limpios de manera adecuada tus dientes y con esto, evitarás enfermedades graves o males mayores.

Enjuagues bucales: aunque no es más que hacer gárgaras y pasear el enjuague por la boca, esto ayuda a terminar el proceso del cepillo y el hilo dental, para que además tu aliento se conserve fresco y tus dientes sanos. Si bien no es el más efectivo, sí puede sacarte de aprietos y determinadas situaciones complicadas en las que deberías acudir de manera obligatoria a un médico.

En resumidas cuentas, la profilaxis dental no es más que tomar las medidas preventivas adecuadas para evitar enfermedades y contaminaciones bucales, pero no sólo por un tema de higiene, sino también médico, por lo que tendrás a tu alcance a oportunidad de un aliento fresco, dientes sanos, encías sanas y además, reducirás la posibilidad de enfermedades como la gingivitis, así como las cardíacas que pueden ocasionarse por un descuido dental. Una relación ganar-ganar en la que los dentistas sólo tendrás que limpiar y tú podrás escapar de ese molesto taladro y dolorosa anestesia inyectada.


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24/Feb/2018

El crecimiento es la etapa más importante del ser humano, donde se alojan cada uno de los detalles genéticos, cerebrales y motores de nuestro cuerpo y por ende, es la etapa que puede marcar de manera directa el futuro y nuestro óptimo desarrollo en pro de cada una de las metas que tengamos propuestas.

En este proceso, cada parte de nuestro cuerpo se desarrolla de manera individual en armonía colectiva, es decir, mientras nuestras extremidades crecen, nuestro tronco también y cada órgano hace lo propio. Claro está, siempre con el cuidado y cumplimiento de “normas” adecuado.

Dentro del desarrollo, existe una parte de nuestro cuerpo muy importante tanto al inicio, como para el resto de nuestras vidas y depende de manera directa el cuidado que se le dé desde la infancia. Hablamos de la dentadura, esa pequeña máquina o teclas de piano que llevamos en nuestra boca, la misma que debemos cuidar con mucho detalle para evitar cualquier tipo de infección o enfermedad.

Para el crecimiento óptimo de este agregado del cuerpo, es importante conocer cuál es su proceso desde temprana edad y surge de esta manera.

Dentición primaria

En esta etapa de desarrollo también conocida como caduca, el total de dientes es de veinte, divididos en ocho incisivos, ocho molares y cuatro caninos, distribuidos a lo largo y ancho de la parte interna de nuestra boca, tanto en la parte superior como inferior. Es la etapa de conocer los que son los dientes y cuál es su proceso e importancia en nuestro cuerpo, por lo que es importante prestar atención y manejar información correcta, así como velar para que nuestros pequeños cumplan cada uno de los pasos.

Esta dentadura es conocida como “dentadura de leche”, por su formación principalmente por lactancia, de donde provienen los minerales que se convertirán en estas placas para masticar.

Dentición permanente

A lo largo del crecimiento, los dientes de leche comienzan a caer producto de nuestro cambio de alimentación, donde otro tipo de consumo da paso a los dientes finales o definitivos de nuestra boca, por lo que a partir de los 6-7 años de edad, es común ver a los pequeños con dientes flojos que comienzan a mudar para dar paso a los nuevos, formados más fuertes y resistentes.

En esta etapa, un total de 28 dientes aparecen en nuestra boca, divididos en 8 incisivos, 8 molares, 4 caninos y 8 premolares, que dan paso a una etapa de mayor libertad al momento de consumir alimentos de mayor rigidez y dificultad al masticar.

Este proceso de cambio se extiende hasta los 13-15 años, donde en algunos casos, pueden surgir 4 molares adicionales que son conocidos como las muelas del juicio, ubicados al final de cada espacio dental (superior e inferior). Estos últimos comúnmente son retirados ya que pueden generar que los demás dientes se muevan de su lugar y deformen la dentadura completa, así como causar intensos dolores y en algunos casos, fiebre durante su aparición.

Estos dientes permanentes son los más importantes son lugar a dudas, ya que los mismos nos acompañarán por el resto de nuestras vidas y factores como las caries pueden deteriorarlos y causar su pérdida definitiva, debido a que no saldrán otros en su lugar.

Además del cuidado necesario por un factor estético, también es cierto que la dentadura debe ser manejada con tacto debido a que por medio de la misma es posible sufrir patologías cardíacas incluso, por lo que (más delante de la edad infantil y adolescente), infartos o insuficiencias cardíacas son probables con el indebido cuidado.

Entre las recomendaciones, el cepillado frecuente, asistencia al odontólogo periódicamente y uso de hilo dental después de cepillarse, son de las más comunes para el sano cuidado dental.


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24/Feb/2018

El cuidado dental es una de las normas de higiene que vienen bajo nuestro brazo al nacer, de las primeras que nos dan en el colegio y con esto, casi un instinto cada mañana y cada noche, así como después de cada comida, sentir la necesidad de limpiar nuestra boca con crema dental e hilo dental.

Pero para una buena higiene, es bueno conocer cada uno de nuestros detalles bucales para que sepamos muy bien desde dónde atacar cada problema, siendo la edad adulta la más complicada al contar con una dentadura definitiva que no corre con la misma suerte de nuestra infancia, donde luego de unos años pasamos a mudar nuestros dientes y disfrutar de unos nuevos. Pero primero, conozcamos mejor nuestra boca:

La dentadura adulta consta de entre 28 a 32 dientes, que se dividen en 4 caninos, 8 premolares, 8 incisivos y 8 molares, siendo estos últimos donde existe la variación, ya que al finalizar el desarrollo de nuestro cuerpo, entre los 13 y 16 años de edad según sea el caso, pueden aparecer 4 molares adicionales para un total de 12, siendo estos conocidos como muelas de juicio, que se ubican al final de la dentadura tanto superior como inferior.

En algunos casos, de hecho la mayoría, estos 4 molares aparecen a partir de los 20 años de edad. Estos dientes suelen ser retirados de nuestra dentadura debido a que los mismos pueden ocasionar dolores muy fuertes, fiebre durante el proceso de aparición y además, corres el riesgo de deformar tu dentadura con el paso del tiempo, así como heridas en las encías en la zona mencionada.

Estos dientes en total son los últimos con los que contarás, así que es importante que en primer lugar, los cuides con mucho celo y detalle, cepillarlos después de cada comida, al levantarte y al acostarte, así como mantener enjuagada tu boca de manera frecuente, evitar exceso de café y sustancias con azúcar que los manchen y sobre todo, vicios como el tabaco que los deteriora de manera frecuente.

Riesgos que corren tus dientes según los años

A medida que avanza el calendario en tu cuerpo, las células van debilitándose y con esto, un proceso degenerativo comienza en cada parte de tu organismo y los dientes no escapan a ello, por lo que debes someterte a cuidados estrictos y especiales para cada detalle.

Cuida el calcio de tus dientes

Es importante que el Calcio forme parte de tu dieta diaria, sin excesos, para que tus dientes, huesos al fin, se mantengan sanos y estables en su lugar, evitando que se caigan, debiliten o decoloren. El hecho de que a las personas de tercera edad se le caigan los dientes no forma parte de una casualidad, sino de un hecho natural del cuerpo ¡Cuídalos!

La comida influye

La alimentación genera los minerales que a la postre serán dientes, por lo que es necesario que mantengas tu cuerpo bien alimentado y sano, para enfrentar cada uno de los dientes firmes y en buen estado. Además, las caries y el sarro pueden ser generadas precisamente por malos hábitos al comer

Cuidado con el tabaco

Este vicio además de pintar de amarillo tus dientes, también los debilita y además, puede ocasionar cáncer de pulmón y de boca, así que es necesario tomar conciencia en el caso y evitar a toda costa que se prolifere la nicotina en tu dentadura ¡No fumes!

La higiene es clave

Aunque es inevitable el proceso de involución en el organismo, también es cierto que podemos ralentizarlo y hacer más llevadera nuestra vida, así como mejorar su calidad, por eso es importante que generes buenos hábitos de higiene bucal con cepillados constantes y además, visitas frecuentes a los dentistas, que a fin de cuentas, es el experto en la materia dental ¡Cepíllate!


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24/Feb/2018

Cada vez que tenemos que ir al dentista, siempre nos invaden malas sensaciones. Sin embargo, es necesario asistir de manera periódica a este especialista médico, incluso cuando seamos los mejores en higiene dental, siempre habrá detalles que no podamos cubrir, por algo ellos son los expertos, ellos estudiaron el tema.

¿Cuáles son los tratamientos que más aplican los dentistas?

Tartrectomía: el sarro es uno de nuestros mayores enemigos cuando hablamos de salud bucal, por lo que en caso de hacer acto de presencia, este procedimiento es el más común para quitarlo. Por medio de una herramienta llamada cureta, el dentista procede a quitar de forma manual cada una de las partículas de sarro alojadas en nuestras encías, por debajo del diente prácticamente, por lo que es necesario acudir ya que el cepillo no llega hasta allá.

Este procedimiento también puede ser eléctrico o mecánico, por medio de curetas ultrasónicas que emiten una vibración que sacude el sarro de nuestras encías. Aunque en este tratamiento los dientes no se blanquean, sí eliminas gran parte de la suciedad presente en ellos.

Limpiezas: no llegamos a estar debajo del diente pero casi. En este tratamiento, el dentista procede a limpiar de manera efectiva los dientes con distintas herramientas y cepillos, para procurar que el esmalte, corona y capa frontal de cada uno permanezcan lo más limpias posibles y no haya necesidad de intervenir de forma invasiva.

Blanqueamiento: El blanqueamiento dental es un proceso que responde más a lo estético que lo saludable, pero es sin duda de los más solicitados. Por esto, cada vez que veas a alguien sonriente con dientes muy blancos y pocas opciones de comida y bebida, ya sabes qué hizo con su dentista recientemente.

Carillas: las carillas dentales se trata de una pequeña y fina placa que cubre tus dientes en la parte eterna, se encarga de eliminar manchas y problemas de suciedad en los mismos, por lo que tu sonrisa será radiante de nuevo.

Curetaje dental: de manera más superficial y menos invasiva, este proceso es parecido al primero, pero no profundiza tanto la limpieza ya que normalmente se hace de manera preventiva, para evitar que el sarro y otras bacterias penetren de manera profunda en tus dientes y los espacios entre ellos.

Raspado y alisado radicular: es muy parecido al primero, pero este tipo de tratamientos suelen realizarse de manera específica cuando existe la gingivitis en el paciente, por lo que a pesar de ser similar, es mucho más delicado y cuidadoso, debido a que el dolor y la molestia del paciente se hacen presentes en este caso.

Ortodoncia: no es concretamente con un dentista tradicional pero sí es necesario el conocimiento. Al momento de unir la estética y la salud, el proceso de ortodoncia es uno de los más repetidos no sólo en la medicina dental, sino en la medicina en general. Este proceso permite recuperar la buena orientación y alineación de los dientes, por medio de un proceso que puede ser largo, pero finalmente, muy efectivo, además de poco doloroso más allá del comienzo y los momentos de las comidas.

Con estos procedimientos, los dentistas suelen pasar cada uno de los días de su profesión, ya que en este tipo de medicina pocas veces se asiste de manera rutinaria, siendo la emergencia a última hora uno de los escenarios más comunes.






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